Saber desconectar

Terminamos la jornada laboral y nuestra mente está hiperconectada; nos vamos a pasear, a comprar, estamos con nuestra familia y no podemos olvidar aquel problema que ha surgido en el trabajo.

Hasta aquí podemos enmarcar la situación como típica y natural; pero llega el día en el que la carga emocional es tan elevada que nos lleva al estrés. Este estrés puede ir a más, llegando a materializarse en problemas de salud.

Aprender a desconectar del trabajo es vital para nuestra salud y vida personal en general.

Vivimos en una era en la que nos han inculcado la importancia del trabajo por encima de muchas cosas, todo ello no significa que no debamos aprender a dosificar nuestra atención y esfuerzos; al contrario, debemos trazar un plan para dedicar el tiempo necesario a las necesidades de nuestro paciente sin descuidar las nuestras.

Nuestro proceso de desconexión nos lleva a:

  • Hablar con otras personas:

Nuestra apertura de miras es importante para simplificar nuestras preocupaciones y adquirir una perspectiva general y más racional. Esta acción nos ayudará a visualizar diversas alternativas y a pensar que la gestión de la oficina de farmacia puede ser trabajada de formas muy diferentes.

  • Fijarnos también en los éxitos:

Saber entender que un asesoramiento a un paciente conlleva mucho esfuerzo que no siempre es visible. Si tu valoración de la jornada es positiva, expresa tu alegría; y si por el contrario, el cómputo es mejorable, busca el orígen del “problema” y busca como mejorar la situación

  • Cerrar el día de forma simbólica:

Felicitarnos por la jornada finalizada y decir: mañana más. Tener horarios claramente diferenciados separa nuestros pensamientos.

  • Evitar ampliar la jornada laboral como norma general:

Las herramientas informáticas deberán tener sus límites de uso.

  • Evitar trabajar desde casa:

Tener un espacio delimitado diferenciado es importante para generar hábitos saludables.

  • Desarrollar otras actividades diferentes a las sanitarias.:

Practicar diversidad de actividades ayuda a frenar pequeñas obsesiones y a sentirnos mejor con nuestras capacidades.

  • Plantéate: ¿qué harías hoy si fuera tu último día?:

Las tareas importantes y urgentes deben de estar claramente diferenciadas para poder priorizar calmadamente.

En general saber desconectar es un proceso que nos tiene que llevar a dar la misma importancia a todas las facetas de nuestra vida permitiendo desarrollarnos de un modo global.

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