Los farmacéuticos y la medicina personalizada de precisión

Hace unos años, el vicepresidente mundial de genética de GlaxoSmithKline causó un enorme revuelo al afirmar que la mayoría de los medicamentos sólo funcionan en un 30 a 50 por ciento de los pacientes. Algo que era un secreto a voces en la industria, pero que se hacía público por primera vez.

Los médicos siguen aún hoy practicando de forma mayoritaria el método empírico, tratando a los pacientes mediante el enfoque de ensayo y error. Si un tratamiento no funciona, se prueba con otro. Todavía no hemos alcanzado el anhelado objetivo de la medicina personalizada, esto es, ofrecer un tratamiento médico adaptado a las características, necesidades y preferencias individuales de cada paciente. No obstante los avances en distintos campos, que van desde la genética a la imagen médica y la medicina regenerativa, el crecimiento de la potencia computacional y el desarrollo de dispositivos que permiten monitorizar a los pacientes de una forma más precisa y eficiente, nos hacen pensar que estamos en el buen camino.

Una de las razones por la que los pacientes responden de manera distinta a un mismo medicamento es la genética. Asimismo, hay pacientes con un mismo diagnóstico que responden de manera diferente a los tratamientos. Ello es debido a que sus enfermedades no tienen la misma base molecular. A medida que vamos conociendo las bases moleculares de las enfermedades, los sistemas de clasificación de éstas van quedando obsoletos. De este modo surgen subtipos de enfermedades con causas moleculares distintas que hasta entonces venían tratándose de la misma manera. La reclasificación de las enfermedades según sus bases moleculares en lugar de sus signos y síntomas hace posible utilizar un único fármaco para tratar patologías que comparten la misma base molecular.

Tomemos, por ejemplo, el caso del asma. Su estudio ha puesto de manifiesto que se trata de una enfermedad heterogénea con múltiples fenotipos, basada en distintos mecanismos fisiopatológicos, llamados endotipos. Por esta razón la terapia del asma paulatinamente se está orientando hacia un enfoque de medicina personalizada de precisión, adaptándose a los endotipos individuales identificados mediante biomarcadores.

Según un informe de IQVIA, desde el 2016, más de 230 terapias en los Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón incluyen información farmacogenética en su etiquetado y la FDA recoge en una lista más de 200 medicamentos con biomarcadores farmacogenómicos en su etiquetado. Una mayor disponibilidad de terapias con información farmacogenética permite a los profesionales sanitarios optimizar sus intervenciones y satisfacer mejor las necesidades de los pacientes.

El área en la que se ha aprobado un mayor número de moléculas que requieren o recomiendan pruebas farmacogenómicas es la oncología. La secuenciación de ADN de próxima generación se utiliza ahora de manera rutinaria para identificar mutaciones genéticas que provocan cánceres específicos. Asimismo, biomarcadores que predicen el riesgo de enfermedad o qué tan bien responderá una persona a un tratamiento en particular, son cada vez más una realidad en la práctica clínica.

Por ello es muy importante que los farmacéuticos se mantengan actualizados y conozcan los avances que se van produciendo en este terreno. El papel de los farmacéuticos en la medicina de precisión cobra cada vez más importancia. Los farmacéuticos están empezando a utilizar la farmacogenómica para guiar a los pacientes hacia medicamentos más seguros y eficaces.

Con todo, un estudio reciente llevado a cabo por investigadores y académicos de la Universidad Miguel Hernández de Alicante ha denunciado la escasa y desigual presencia de las asignaturas de Farmacogenética/Farmacogenómica y Genética en las facultades de Farmacia españolas. En sus conclusiones señala que la “falta de conocimientos impide hoy una dispensación segura y eficaz en un buen número de fármacos siguiendo las recomendaciones de agencias reguladoras, como la Agencia Europea de Medicamentos o la Food and Drug Administration”.

Resulta muy interesante ver los trabajos que varias organizaciones académicas y profesionales farmacéuticas están llevando a cabo en Estados Unidos y en Canadá con el fin de capacitar a los farmacéuticos y desarrollar un modelo de participación de las oficinas de farmacia en la medicina personalizada de precisión. Es incuestionable el importante papel que los farmacéuticos, junto con los médicos y otros profesionales de la sanidad, están llamados a jugar en esta disciplina. Es preciso ser proactivos con el fin de encontrar el modelo que logre los mejores resultados, se adapte al flujo de trabajo en la oficina de farmacia y compense adecuadamente al farmacéutico por su tiempo.

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