Las Neurociencias en nuestro día a día

¡Todos somos científicos!

Vivimos en un mundo donde impera la argumentación científica para cualquiera de las decisiones que tomamos:

  • Una discusión “la gana” quien argumenta más lógicamente.
  • Un producto es más creíble si 8 de cada 10 pruebas lo demuestran.

Ello ha irrumpido con tal fuerza en nuestro día a día que inconscientemente se ha asentado la idea de que “si un estudio lo dice, será verdad”.

Aunque como intuimos, la realidad puede llegar a ser más compleja.

En este contexto, las Neurociencias se han creado un espacio fuera del ámbito estrictamente científico bastante considerable. Las Neurociencias agrupan diversas disciplinas científicas relacionadas con el sistema nervioso y de ellas cuelgan técnicas como la Programación neurolingüística (PNL), el neuromarketing, la neuroergonomía y todo un largo listado de neuros aplicados a otras ciencias. La idea base que han transmitido es que cuanto más sepas del cerebro mejor lo podrás dominar y ello te aportará mayor calidad de vida.

Recientes descubrimientos científicos nos han permitido conocer mucho mejor detalles de las funciones cerebrales mientras que las Neurociencias nos han descubierto la importancia de las emociones y las cualidades que nos conectan con ellas, como la empatía.

Aunque la realidad es que un mayor equilibrio químico tampoco nos aporta por si solo la felicidad ni mayor equilibro mental, es una maravilla el saber aprovechar las capacidades del sistema nervioso, establecer programas más adecuados de aprendizaje facilitando las funciones neuronales y en definitiva, un sinfín de nuevas actividades positivas.

En este post queremos plantear, ¿en qué nos influye todo este cambio dentro de una Oficina de Farmacia?

Dada esta influencia de las Neurociencias es muy probable que nuestros pacientes esperen:

  • una explicación corta y clara con base científica
  • datos en los que basar el éxito de una medicación
  • y una promesa de que aquello es lo mejor y nos curará

¿Cómo fusionamos esta necesidad cada vez más evidente con nuestra ética profesional?

Para empezar a responder esta pregunta deberemos recordar que el cerebro sigue siendo un órgano muy complejo y que no todo se rige por un mismo argumento por muy científico que sea éste. Es por ello que deberemos afrontarla:

  • con argumentos ligados a nuestras explicaciones
  • disponiendo de datos verídicos y actualizados de las últimas tendencias
  • reconduciendo preguntas del estilo: “¿esto me va a curar? ¿cuál es el mejor? ¿tú que harías?” hacia el criterio profesional y la descripción objetiva del medicamento.

Las Neurociencias, en definitiva, poseen una influencia directa sobre nuestras preferencias y consecuentemente sobre nuestras decisiones. Nuestra función como profesionales de la salud siempre será la de facilitar la información adecuada al momento y adaptada al tipo de paciente

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