Estilos de liderazgo en la Oficina de Farmacia

Tener autoridad y conseguir gestionar positivamente los equipos de trabajo, ha sido unos de los ejes centrales de preocupación de cualquier cargo de responsabilidad.

En este tema, la fórmula química perfecta no existe y debemos reflexionar sobre cómo actuar en base a las personas que conforman nuestro equipo y el contexto en el que vive nuestra oficina de farmacia.

Existen diferentes estilos de liderazgo y cada uno tiene sus ventajas y desventajas, por lo que en la mayoría de casos deberemos pensar siempre en el objetivo final del liderazgo que es ejercer siempre una influencia positiva destinada a mejorar el rendimiento de los empleados y su bienestar.

¿Con qué tipos de liderazgo nos hallamos?

  • Estilo Delegativo. Su descripción no dice que en un entorno donde predomina este estilo claramente no hay intervención del responsable y se caracteriza por poco feedback positivo o crítica motivadora hacia las personas. El seguimiento es casi nulo. Por ello nos resulta ideal para equipos de trabajo con mucha autonomía adquirida y motivación que no requieran de mucha supervisión.El peligro resultante sería que a la larga puede llevar a una falta de control y poca productividad de nuestro equipo.
  • Estilo Autocrático. En este estilo tomaremos decisiones sobre todos los temas posibles; la atención al público, los protocolos internos de la farmacia, y marcaremos las directrices de los técnicos para cumplirlo.En casos donde nuestro equipo tiende a relajarse mucho o donde hay que ser rápidos, valoraremos muy positivamente este estilo aunque si abusamos de él tendremos grados de rebelión en un extremos o dependencia absoluta por el otro.
  • Estilo Participativo. Mostraremos mucha facilidad para generar entusiasmo a través de la participación de los demás mejorando su sentido de la pertenencia al negocio. Crearemos sistemas para recoger su opinión y mantenerlos informados.Será contraproducente cuando pretendamos consultar todas las decisiones y detalles.
  • Estilo Transaccional. Valoraremos por encima de todo el crear condiciones de intercambio, que van más allá de compartir opinión. Estos intercambios serán más tangibles, propios de la dirección por objetivos, crearemos procesos muy claros de trabajo y que obtendrá a cambio de ello el trabajador.
  • Estilo Transformacional. El estilo más complejo pero con efectos más duraderos. Nuestro trabajo en conjunto deberá aportar continuas muestras de cómo tratar al paciente con calidad y profesionalidad. Además deberá transmitir pasión en el día a día y trabajar con los valores y las cualidades intangibles.

A nivel práctico nuestro estilo de liderazgo debería de ser adaptado a cada ocasión para aprovechar los beneficios de cada momento. Esta adaptación nos lleva a valorar un Liderazgo Situacional, compendio de todo aquello explicado hasta el momento.

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