Complementos alimenticios y deporte: grados de evidencia, dopping, canales de venta…

Según la Encuesta de Hábitos Deportivos en España 2015, que es una operación estadística perteneciente al Plan Estadístico Nacional desarrollada por el Ministerio junto al Consejo Superior de Deportes, se indica que en 2015 el 53,5% de la población mayor de 15 años practicó deporte en el último año. La mayor parte de ellos, el 86,3%, con gran intensidad, al menos una vez a la semana.  La edad, el sexo y el nivel de estudios son variables determinantes. Por ejemplo, por sexo se observan notables diferencias que muestran que la práctica deportiva continúa siendo superior en los hombres que en las mujeres. Entre las modalidades deportivas más practicadas destacan la gimnasia, la carrera a pie, el ciclismo, la natación, la musculación y el fútbol.1

Para un deportista es fundamental poder realizar los entrenamientos y competiciones sin caer en un agotamiento crónico, lesión o enfermedad. Deben seguir una pauta nutricional con las cantidades adecuadas de energía, nutrientes y agua y con la adaptación apropiada a los horarios de los entrenamientos. Pero a veces, todas estas recomendaciones no son suficientes y los deportistas, tanto profesionales como amateurs, recurren a los complementos alimenticios para ayudarles en la realización de la actividad física, mejorar su rendimiento y recuperación. Es lo se llama ayuda ergonutricional.

Existe evidencia de que muchas de las cualidades que se atribuyen a algunos ingredientes presentes en estos productos, se deben a un efecto placebo. Sin embargo, otros están avalados por la evidencia científica como eficaces y seguros. Y otros, la evidencia científica demuestra que son claramente ineficaces o incluso perjudiciales y en otros casos no existen estudios. Es por ello que es muy importante buscar en Documentos de Consenso o agencias de referencia (como el Instituto Australiano del Deporte, IAD) la evidencia que tienen estos productos en el marco deportivo, para saber cómo y cuándo utilizarlos.

El sistema de Clasificación ABCD del IAD2, clasifica los alimentos y complementos deportivos en cuatro grupos basados en pruebas científicas y otras consideraciones prácticas que determinan si un producto es seguro, legal y eficaz para mejorar el rendimiento deportivo. En el grupo A encontramos los de eficacia demostrada. Tienen el respaldo de instituciones referentes y por tanto, están consensuados (ver tabla 1).  En el grupo B se encuentran las ayudas ergonutricionales que requieren una mayor investigación. Pueden recomendarse a deportistas en determinadas situaciones, aunque requieren una mayor evidencia. En este grupo encontramos polifenoles como la curcumina y la quercetina y otras sustancias como el hidroximetilbutirato, L-carnitina, L-glutamina, aceite de pescado y glucosamina. El grupo C son ingredientes con una evidencia muy limitada y no se aconseja su uso. Y el en grupo D se encuentran las sustancias que no deben ser utilizadas por los deportistas bien porque están prohibidas directamente o porque tienen un alto riesgo de contaminación con sustancias que podrían dar positivo en un control antidoping, como por ejemplo efedrina, prohormonas, Tribulus terrestris, calostro…

Grupo A

Tabla 1. Suplementos y Ayudas Ergonutricionales del grupo A (adaptado de IAD, 2017).

Antes de adquirir este tipo de complementos se debe consultar con un profesional sanitario que asesore (dietista-nutricionista, farmacéutico, médico…) e individualice la pauta, para obtener el beneficio esperado del complemento. La empresa y el canal de venta por donde se adquiere el producto también son muy importantes. Deben garantizar que el producto cumple la legislación vigente en materia de etiquetado, que no contiene ingredientes no declarados en el etiquetado y que no están contaminados con sustancias prohibidas en el deporte. Hay que recordar que de acuerdo con el artículo 22.1 de la Ley orgánica 3/2013, de protección de la salud del deportista y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva, la detección de una sustancia prohibida es sancionada con la retirada de la licencia federativa durante 2 años al deportista aunque se declare desconocimiento de la presencia de la sustancia o no aparezca en el etiquetado.

 

BIBLIOGRAFÍA

1.- Fuente: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Consejo Superior de Deportes. Subdirección General de Promoción e Innovación Deportiva Anuario de Estadísticas Deportivas 2016

2.- Instituto Australiano del Deporte:

http://www.ausport.gov.au/ais/nutrition/supplements/classification

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