¿Cómo gestiono mis emociones? Parte 1: La Frustración y la Impotencia

Imaginemos que tenemos un deseo u objetivo, intentamos materializarlo y no lo conseguimos, este sería el resumen de muchos episodios de nuestra vida. Trabajar en salud implica ver desfilar la frustración e impotencia instaladas en nuestros pacientes y sufrirla nosotros mismos, no todas las variables son controlables. La oficina de farmacia le añade un plus a estas sensaciones, ya que trabajar atendiendo al público conlleva tener que adaptarse a multitud de realidades en muy poco tiempo y esta tensión puede sumarse a la ya acumulada por otros motivos.

_fuck_this_shit__by_murder_muffin_vd-d3b37vxSegún Carl Whitaker famoso terapeuta innovador en terapia familiar, “El potencial de frustración en general es mayor en las personas que viven en las ciudades industrializadas que en aquellos que viven en sociedades primitivas, más sencillas”.

Cuando una persona siente reiteradamente ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira o posee pensamientos autodestructivos, claramente hablamos de una explosión emocional derivada de un sentimiento de frustración e impotencia. Estos sentimientos son necesarios por que nos ayudan a prestar atención en aquello que no tenemos controlado.

El dilema que se nos presenta es como trabajar esta acumulación de emociones sabiendo que son muy naturales pero que al mismo tiempo nos provocan sensaciones desagradables. El dedicarle el justo tiempo está en nuestras manos.

La sensación de frustración se puede rebajar a través de unas sencillas recomendaciones que podemos incorporar a nuestros hábitos de trabajo:

  • reconocer que nuestras emociones son un derecho y un recordatorio de que disfrutamos de la vida y sentimos la implicación
  • investigar nuevas maneras de hallar soluciones
  • consultar con personas alejadas de nuestra profesión (para que no se acabe convirtiendo en un jardín de frustraciones relacionadas)
  • pensar acerca de nuestros deseos y sus posibilidades
  • reconocer que la perfección no existe
  • reconocer los errores y pensar que mejorar en el futuro
  • hacer una lista de temas que dependen de ti y cuales no
  • trabajar en los que si dependen de ti
  • revisar lo aprendido de la situación frustrante
  • no abandonar las metas, hacerlas más realistas
  • escuchar a la persona que las sufre tal y como comentamos el mes pasado

Sentir que nuestras metas y sueños no se pueden satisfacer, ¡puede ser bueno!

2 Comentarios

  1. Muchas gracias Marita,
    entre todos debemos recordar la importancia de la profesión y la atención a la salud
    clara

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