Avances en el tratamiento del cáncer y papel de las farmacias

Chicago, IL - 2017 ASCO Annual Meeting - Ethan M. Basch, MD, MSc, FASCO, presenting LBA2 Overall survival results of a randomized trial assessing patient-reported outcomes for symptom monitoring during routine cancer treatment, during Plenary Session at the American Society of Clinical Oncology (ASCO) Annual Meeting here today, Sunday June 4, 2017.  Over 40,000 physicians, researchers, and healthcare professionals from over 100 countries are attending the 53rd Annual Meeting, which is being held at McCormick Place. The ASCO Annual Meeting highlights the latest findings in all major areas of oncology, from basic to clinical and epidemiological studies. Photo by © ASCO/Rodney White 2017 Technical Questions: todd@medmeetingimages.com; ASCO Contact: photos@asco.orgDos de los campos que han acaparado una mayor atención este año durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO, por sus siglas en inglés) han sido la inmunoterapia y la medicina personalizada. La primera fue la gran protagonista en 2014 y se ha ido consolidando edición tras edición. Durante el encuentro de 2017 se ha reafirmado su importancia.

En inmunoterapia, una de las novedades más importantes fue el estudio realizado con pembrolizumab (Keytruda, MSD), inhibidor de PD-1, un receptor presente en los linfocitos T. A menudo, gracias a las proteínas de superficie PD-L1 las células cancerosas se unen a estos receptores y los desactivan, pasando desapercibidas para el sistema inmunológico del paciente, permitiendo de este modo el crecimiento del tumor. En la actualidad, el desarrollo de inhibidores de las proteínas PD-1 y PD-L1 (denominadas puntos de control inmunitario) es una de las estrategias terapéuticas más prometedoras.

En el estudio con pembrolizumab fueron tratados 86 pacientes, con tumores de páncreas, próstata, útero o hueso, que no habían respondido al tratamiento estándar. Todos ellos tenían en común que sus células cancerosas presentaban mutaciones que habían estropeado su capacidad para reparar el DNA dañado.

Tras la terapia, en 66 pacientes se observó que los tumores habían disminuido su tamaño. Entre ellos había 18 pacientes cuyos tumores habían desaparecido por completo. Los resultados son tan sorprendentes que la FDA ya ha aprobado el fármaco para tratar a los pacientes cuyos cánceres surgen de la misma anomalía genética.

Sin embargo, no todos los pacientes respondieron al tratamiento. Los investigadores desconocen el motivo. Su reto ahora es averiguarlo. Se ha observado que en un mismo paciente, la expresión del PD-L1 puede ser diferente en distintas localizaciones del mismo tumor. El PD-L1 no es un buen marcador para predecir la respuesta al tratamiento. Por ello, los investigadores se afanan en hallar otros biomarcadores más precisos.

Respecto a la medicina personalizada, este ha sido un buen año para las terapias dirigidas en las poblaciones de pacientes genéticamente estratificados. Un ejemplo de ello son los inhibidores de un gen llamado TRK, como larotrectinib. Según un estudio presentado en la pasada edición, en los 50 pacientes tratados con este fármaco  se diagnosticaron hasta 17 tipos de tumores diferentes que presentaban una característica común a todos ellos: la  mutación del gen TRK. En un 76 por ciento de los pacientes tratados con larotrectinib (inhibidor del TRK) se observó una notable reducción en el tamaño de los tumores.

Durante años los clínicos se han acostumbrados a clasificar los cánceres por su localización en el cuerpo. Así a los pacientes se les ha venido diagnosticando de cáncer de pulmón, páncreas, colon, riñón, etc. En la actualidad cada vez más se les agrupa por alguna mutación genética en particular, como pone de manifiesto el estudio con larotrectinib .

Una de las comunicaciones más sorprendentes de la pasada edición de ASCO no tuvo relación con una terapia farmacológica, sino con el uso de las TIC. Un oncólogo de Carolina del Norte, el doctor Ethan Basch, presentó los resultados del uso de un sistema online para que los pacientes comuniquen, al menos una vez por semana, los síntomas que experimentan durante su tratamiento, en lugar de esperar a la visita de control. Si bien esta herramienta pretendía mejorar la calidad de vida de los pacientes, el resultado ha sido que la supervivencia de los pacientes ha mejorado cinco meses.

El inesperado efecto ha puesto de manifiesto cómo la mejora de la comunicación paciente-médico consigue unos mayores resultados en salud. Gracias a que los clínicos fueron alertados puntualmente de los síntomas experimentados por los pacientes, pudieron intervenir antes de que se produjeran complicaciones graves e irreversibles. Un manejo proactivo de los efectos secundarios permitió una mejora del cumplimiento del tratamiento, lo que derivó en una supervivencia mayor.

Estos resultados animan a reclamar una vez más la intervención de los farmacéuticos comunitarios en el seguimiento (entre otros) de los pacientes oncológicos, con el fin de orientarles en su terapia, resolver sus dudas y ayudarles a manejar los efectos adversos que puedan experimentar. Las oficinas de farmacia pueden colaborar con el oncólogo, el farmacéutico de hospital y el equipo de atención primaria, comunicándoles todo aquello que puedan observar durante su interacción con el paciente y que les parezca relevante. A ello ayudaría sin duda la integración de la información en la historia clínica electrónica del paciente.

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