Autismo: ¿qué debemos saber?

“No soy autista, tengo autismo. Y no es una tragedia.”

No es posible separar a la persona de su autismo y debemos entender que tenemos a una persona delante no una lista de síntomas que erradicar.

Como profesionales de la sanidad nos encontraremos cara a cara con personas que quizás están en un momento de aceptación de la situación.

Una familia que espera un bebé tiene unas expectativas de cómo será su relación en el día a día; gran parte del sufrimiento de los padres es, por la no ocurrencia de la esperada relación. Si piden nuestro apoyo emocional deberemos ayudarles a centrarse en aquello que sí que pueden obtener, tienen un hijo diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y deberán acudir a alguna asociación o agrupación de autismo de la zona que les pueden asesorar de forma positiva. Deberemos recomendar que acudan a un especialista, porque el tratamiento hará que los niños y niñas mejoren en sus dificultades.

Respecto al niño que tenemos delante no debemos alarmarnos, tiene sus ideas y formas de comunicarse a las que debemos adaptarnos igual que haríamos con cualquier otro niño. Aunque muchos niños con TEA tengan comportamientos o dificultades similares a los de otros infantes, siempre necesitarán que se les trate y atienda respondiendo a sus necesidades particulares.

Podremos observar que quedan afectadas áreas como la relación social, el lenguaje y comunicación, la imaginación y el hecho de crear actividades repetitivas. Así:

  • Pueden comportarse como si los demás no existieran, no responder a llamadas y apartarse cuando les tocan. En otros casos puede que acepten acercamientos pero no tomen la iniciativa, aunque a veces veremos que ser acercarán a nosotros de forma peculiar (abrazándonos fuertemente) para pedir algo, sin prestar atención a los sentimientos ni formas. Estos casos fijarán la mirada demasiado tiempo y con demasiada intensidad.
  • también llamará nuestra atención que no hablen nunca, o repitan literalmente aquello oído e incluso cambien de significado de palabras. Muchas personas con TEA no comprenden mensajes orales y no responden a ellos, o muchas veces pueden atender a pocas palabras de una frase e ignorar el resto. La interpretación literal es una característica esencial en estas personas por lo que reaccionan mal a las bromas verbales, chistes. La mayoría mostrará una entonación monótona, problemas para controlar el volumen y un uso de la comunicación no verbal no relacionado con el mensaje.
  • querrán que su campo de interés se repita continuamente por lo que son capaces de repetir fragmentos enteros de una enciclopedia una y otra vez.
  • también podrán mostrarnos actividades repetitivas simples como tocar, oler, golpear o arañar diversas superficies, encender y apagar luces, observar la misma cosa desde diferentes ángulos
  • algunos pueden apegarse a ciertos objetos y negarse a separarse de ellos.

Nuestra atención terapéutica para estos niños será más importante de lo que parece:

  • evitaremos la sorpresas y crearemos rutinas con frases de cortesía
  • hablaremos de forma literal y tranquila
  • si queremos mostrarle nuestro agrado no esperaremos que lea nuestra sonrisa, le diremos cuan contentos estamos
  • si muestra un tema que le interesa le preguntaremos por él
  • evitaremos el contacto físico a menos que él lo inicie
  • evitaremos las explicaciones verbales y procuraremos que sean más visuales. Muchas veces los materiales escritos ayudan a una mayor comprensión
  • valoraremos el esfuerzo de comunicación e interacción que muestre, no recriminándolo que no lo haga

Deberemos recordar que no hay dos personas cuyas características y necesidades sean exactamente iguales y debemos adaptarnos a nuestro interlocutor.

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