Atreverse a decir no

No quiero. No puedo. Lo siento, no. No gracias. En definitiva NO.

No, es probablemente es una de las primeras palabras que aprendemos en la infancia, tan sencilla pero en ocasiones tan difícil de pronunciar.

En el mundo adulto y especialmente en el marco profesional, saber decir no es una competencia clave dentro de la asertividad y por ende dentro de la inteligencia emocional.

Muchas personas están acostumbradas a hacer cosas en contra su voluntad, a tener una actitud pasiva por el que dirán o por miedo a no saber hacerlo.  Esto no significa que no tengan claras las ideas. A todos nos ha pasado. Sin embargo a largo plazo puede traernos consecuencias negativas para nuestro negocio y nuestra propia salud y satisfacción. Satisfacer el deseo de una persona en un momento dado, cumplir una demanda o una exigencia ajena, es algo que quizás no nos cuesta mucho esfuerzo, pero puede comportar consecuencias a largo plazo.

¿Cuándo deberemos empezar?  La reacción debería ser ahora y nos debería mover a plantearnos decir no más a menudo.

Una oficina de farmacia debe dirigirse amablemente pero con firmeza. Queremos evitar que nuestras acciones atenten contra nuestra filosofía de trabajo.

¿Porque debemos aprender a decir que no? Poner límite a ciertas situaciones, nos puede parecer incómodo o incluso poco profesional, pero todo lo contrario. Poder decir que no en ciertas situaciones mejora tu imagen y te hace sentir mejor contigo mismo.

Algunos consejos para atreverse a decir que no:

  • Admitir que es normal sentirse incómodo. Pongamos un ejemplo:

Si según mi criterio profesional he decidido no dispensar un medicamento sin receta, sucumbir al malestar y evitar decir que no, sería poner un parche a la situación que se volvería a repetir en otras ocasiones”. Cuanto más tardemos en decirlo, peor se sentirá la otra persona y más difícil será para nosotros.  En este momento, acepta que pueda suponer un reto pero que es importante decir que no y seguir adelante con nuestra idea previa.

  • Piensa en situaciones habituales de la oficina de farmacia donde debas decir no y practica hasta sonar convincente. La naturalidad es la clave para acostumbrarnos a decir no.
  • Informa a tu equipo de Trabajo. Poneros de acuerdo para dar una imagen de unidad.
  • Acostúmbrate a decir que no, es un ejercicio diario.

Una vez estemos convencidos de cuando y como lo pondremos en práctica, recordemos que  decir no es simple, no siempre debemos dar  explicaciones, simplemente atrevámonos.

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